Todo es
cuestión de enfoques y de la trinchera en que nos encontremos. Hoy el protocolo
del Informe Presidencial se limita a la entrega del documento por parte del
Secretario de Gobernación a la Mesa Directiva del Congreso de la Unión en San
Lázaro, seguido de un discurso republicano por parte del Primer Mandatario para
enterar al pueblo mexicano de su gestión. Así de sencillo fue como el
Secretario Miguel Ángel Osorio de extracción priista entregó al Presidente de
la Cámara, el diputado federal perredista Silvano Aureoles, sin rechiflas, ni
pancartas, ni bloqueo por parte de los legisladores a las autoridades federales,
todo en un total ambiente de respeto y pluralidad política, por el momento. Para
hoy la Presidencia de la República ha programado un Mensaje por parte de
Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional, escenario de grandes historias desde la
época Colonial en que fungió como casa de Hernán Cortes y desde la época de la
Independencia ha sido la sede del Poder Ejecutivo.
Este acto
que duro menos de 30 minutos y que no tardara más de 50 minutos el día de hoy, es
lo mínimo necesario para cumplir con la obligación de rendir el Informe
Presidencial, dejando muy atrás los eventos revolucionarios del siglo pasado
que requerían de sesiones de no menos de 5 horas para que el Presidente diera a
conocer el estado general que guardaba la administración pública de nuestro
país. Antes las calles se vestían con los colores de nuestra Patria, resaltando
las banderitas en las manos de los ciudadanos que acudían al paso del Mandatario
hasta San Lázaro, en donde después de rendir su informe se trasladaba a Palacio
Nacional para saludar de mano a todos y cada uno de los integrantes de la clase
política presente, era un besa manos que en una ocasión fue de tres mil
personas. Todo este protocolo se instauro en la época revolucionaria como una
tradición que se bautizó como el “Día del Presidente”.
Pero todo
eso era antes, porque con la llegada de los “Gobiernos del Cambio” se
terminaron los discursos épicos y los aplausos al líder, esto lo comenzó el
Presidente Vicente Fox, aquel que termino con 8 décadas de la Dictadura
Perfecta, para dar paso al estilo de gobierno de “entregas el informe y te vas”. Ahora los legisladores reclaman ese “Dia”
para ellos al tomar fotos y selfies que subirán
inmediatamente a las redes sociales como parte del protocolo de la nueva clase
política que marca que así se debe de informar al pueblo. Algunos más audaces
utilizan estas herramientas sociales para informar mas allá de la gestión
legislativa.
Atrás ha
quedado el relato tradicional en el que durante horas se narraba como acontecimientos
prodigiosos la gran responsabilidad de gobernar, en el que los Presidentes de
la República eran monstruos sagrados elevados al nivel de los dioses. Eran “un
mito”, tomando las palabras de un destacado político local, porque los priistas
consideraban que todos debíamos de creer en sus creencias, las cuales debían de
ser tomadas como historias verdaderas por el bien de la patria. Era y sigue
siendo su deber constitucional rendir el Informe de Gobierno, por lo que ahora
resta analizar el acto de la Glosa respecto al contenido real del documento
oficial.
Notas al Vuelo: los cambios se aproximan con motivo del segundo
informe…la moneda sigue en el aire.
El autor es analista político desde 1992, catedrático universitario
y tiene amplia formación en el servicio público.
Columna No. 137
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