martes, 2 de septiembre de 2014

EL DIA DEL PRESIDENTE


Todo es cuestión de enfoques y de la trinchera en que nos encontremos. Hoy el protocolo del Informe Presidencial se limita a la entrega del documento por parte del Secretario de Gobernación a la Mesa Directiva del Congreso de la Unión en San Lázaro, seguido de un discurso republicano por parte del Primer Mandatario para enterar al pueblo mexicano de su gestión. Así de sencillo fue como el Secretario Miguel Ángel Osorio de extracción priista entregó al Presidente de la Cámara, el diputado federal perredista Silvano Aureoles, sin rechiflas, ni pancartas, ni bloqueo por parte de los legisladores a las autoridades federales, todo en un total ambiente de respeto y pluralidad política, por el momento. Para hoy la Presidencia de la República ha programado un Mensaje por parte de Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional, escenario de grandes historias desde la época Colonial en que fungió como casa de Hernán Cortes y desde la época de la Independencia ha sido la sede del Poder Ejecutivo.
Este acto que duro menos de 30 minutos y que no tardara más de 50 minutos el día de hoy, es lo mínimo necesario para cumplir con la obligación de rendir el Informe Presidencial, dejando muy atrás los eventos revolucionarios del siglo pasado que requerían de sesiones de no menos de 5 horas para que el Presidente diera a conocer el estado general que guardaba la administración pública de nuestro país. Antes las calles se vestían con los colores de nuestra Patria, resaltando las banderitas en las manos de los ciudadanos que acudían al paso del Mandatario hasta San Lázaro, en donde después de rendir su informe se trasladaba a Palacio Nacional para saludar de mano a todos y cada uno de los integrantes de la clase política presente, era un besa manos que en una ocasión fue de tres mil personas. Todo este protocolo se instauro en la época revolucionaria como una tradición que se bautizó como el “Día del Presidente”.  
Pero todo eso era antes, porque con la llegada de los “Gobiernos del Cambio” se terminaron los discursos épicos y los aplausos al líder, esto lo comenzó el Presidente Vicente Fox, aquel que termino con 8 décadas de la Dictadura Perfecta, para dar paso al estilo de gobierno de “entregas el informe y te vas”.  Ahora los legisladores reclaman ese “Dia” para ellos al tomar fotos  y selfies que subirán inmediatamente a las redes sociales como parte del protocolo de la nueva clase política que marca que así se debe de informar al pueblo. Algunos más audaces utilizan estas herramientas sociales para informar mas allá de la gestión legislativa.
Atrás ha quedado el relato tradicional en el que durante horas se narraba como acontecimientos prodigiosos la gran responsabilidad de gobernar, en el que los Presidentes de la República eran monstruos sagrados elevados al nivel de los dioses. Eran “un mito”, tomando las palabras de un destacado político local, porque los priistas consideraban que todos debíamos de creer en sus creencias, las cuales debían de ser tomadas como historias verdaderas por el bien de la patria. Era y sigue siendo su deber constitucional rendir el Informe de Gobierno, por lo que ahora resta analizar el acto de la Glosa respecto al contenido real del documento oficial.   
Notas al Vuelo: los cambios se aproximan con motivo del segundo informe…la moneda sigue en el aire. 

El autor es analista político desde 1992, catedrático universitario y tiene amplia formación en el servicio público. 
Columna No. 137

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