Todo es
cuestión de enfoques. Hace 4 meses en México se desarrollaron las
votaciones para elegir al nuevo
Presidente de la República, siendo electo Enrique Peña Nieto del PRI, y ayer se
decidió en los Estados Unidos de América la reelección de Barack Obama por 4
años más, será su segundo periodo y tendrá la oportunidad constitucional de
reelegirse una vez más. El principal reto que enfrentara Peña Nieto es definir
su estrategia para combatir el narcotráfico, toda vez que su partido en la
oposición criticó duramente la política del Presidente Calderón, por su parte
el reto de Obama será reestructurar su propuesta económica para recuperar la
confianza y esperanza que lo catapultó en el 2008.
Las
lecciones son diferentes partiendo por la historia cultural y democrática de
cada Nación, porque mientras la identidad de los norteamericanos se enfoca en
una supuesta legalidad y transparencia, esquema bajo el cual han participado
desde hace 200 años, sin sufrir cambios radicales en el sistema de
participación ciudadana y de elección de sus candidatos, toda vez que sus votos
son delegacionales, partiendo del valor que le dan político y económico a cada
Estado de la Federación, es decir, mientras que California representa 55 votos
delegacionales que se van directos al candidato ganador en ese Estado, otros
como Wyoming y las dos Dakotas valen 3 cada uno. Acá en territorio mexicano el voto es directo
y universal pero no se permite el voto electrónico, ni por correo, y cada vez
que vivimos un proceso electoral tanto los ganadores como los derrotados
reclaman el cambio y reingeniera de las normas, lo que representa la búsqueda
continua de una nueva cultura democrática.
La radiografía
final tiene sus claro oscuros: Obama consiguió frenar el avance de las tropas
republicanas de dos años de planeación estratégica, basados en el triunfo de
las legislativas del 2010, en el impulso del movimiento de derecha del “Tea
Party” y el éxito del primer debate, estaban a un paso de recuperar el castillo,
pero a cambio se llevaron una derrota estrepitosa. Por su parte en Peña Nieto,
representa el regreso del sistema político y de gobierno de todos los esquemas
tradicionales de la cultura mexicana, armaron su estrategia en los últimos 6
años basados en un candidato carismático, que se proyectaba como una historia
de telenovela y que promete el regreso de los programas sociales populares y
clientelistas, en cambio para el PAN fue una derrota estrepitosa que los colocó
en tercer lugar nacional, en medio de un conflicto interno entre líderes de
antaño y neopanistas, así como una confrontación entre dirigencias y gobiernos
azules, según arroja un crudo estudio de la Comisión de Evaluación. Pero esa es
otra historia.
Apuntes al Vuelo: Entre encuestas te veas y entre resultados
también… Quien definirá a los cuatro primeros lugares de los aspirantes y quien
a los cuatro de la fila.?
Columna No. 39
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